En las páginas de este diario conocemos la historia de Anne Frank, una joven alemana de trece años, con ascendencia judía, que vive una vida tranquila y despreocupada, asistiendo a la escuela y ajena a los horrores que traería la Segunda Guerra Mundial. Así, las primeras páginas del diario nos hablan de regalos de cumpleaños, discusiones entre amigos, la severidad de sus profesores o incluso el miedo por un examen.
Sin embargo, con la llegada de una citación de las SS a casa de los Frank, su vida da un vuelco, y eso también queda reflejado en el diario de la joven. Todo el mundo sabía lo que sucedía con aquellas personas a las que llegaban citaciones: eran llevados a los campos de concentración. Así pues, en la madrugada del 8 de julio de 1942, los Frank decidieron huir en mitad de la noche al escondite que Anne bautizaría como «la Casa de atrás», y que consistía en unas dependencias ocultas tras una librería, en las oficinas donde trabajaba su padre, Otto Frank, en Ámsterdam.
Comenzaría de esta manera un calvario de secretismo y cautiverio. Anne dejó constancia en su diario de lo mucho que la aprisionaban aquellas paredes y de lo difícil que resultaba no poder ni asomarse a una ventada, escuchar música o incluso caminar con normalidad, ya que los pasos podían ser audibles en las oficinas y corrían el peligro de ser descubiertos.
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En las páginas de este diario conocemos la historia de Anne Frank, una joven alemana de trece años, con ascendencia judía, que vive una vida tranquila y despreocupada, asistiendo a la escuela y ajena a los horrores que traería la Segunda Guerra Mundial. Así, las primeras páginas del diario nos hablan de regalos de cumpleaños, discusiones entre amigos, la severidad de sus profesores o incluso el miedo por un examen.
Sin embargo, con la llegada de una citación de las SS a casa de los Frank, su vida da un vuelco, y eso también queda reflejado en el diario de la joven. Todo el mundo sabía lo que sucedía con aquellas personas a las que llegaban citaciones: eran llevados a los campos de concentración. Así pues, en la madrugada del 8 de julio de 1942, los Frank decidieron huir en mitad de la noche al escondite que Anne bautizaría como «la Casa de atrás», y que consistía en unas dependencias ocultas tras una librería, en las oficinas donde trabajaba su padre, Otto Frank, en Ámsterdam.
Comenzaría de esta manera un calvario de secretismo y cautiverio. Anne dejó constancia en su diario de lo mucho que la aprisionaban aquellas paredes y de lo difícil que resultaba no poder ni asomarse a una ventada, escuchar música o incluso caminar con normalidad, ya que los pasos podían ser audibles en las oficinas y corrían el peligro de ser descubiertos.